279 promotoras y brigadistas de la Secretaría de las Mujeres recorren municipios prioritarios del país para prevenir y erradicar el embarazo infantil y adolescente, con visitas casa por casa, talleres escolares y asambleas comunitarias, particularmente en zonas donde persisten la desinformación y la normalización de las uniones tempranas.
La estrategia considera que el embarazo en niñas de entre 10 y 14 años es consecuencia del abuso sexual y no una decisión, por lo que las brigadas buscan resguardar sus derechos y proyectos de vida. Para llevar las actividades a comunidades alejadas, las profesionistas realizan recorridos de más de cuatro horas, utilizan lanchas y avanzan por brechas, además de enfrentar condiciones climáticas como lluvias y altas temperaturas.
De acuerdo con la Secretaría de las Mujeres, las acciones cuentan con una inversión de 39.9 millones de pesos provenientes del Fondo para el Bienestar y el Avance de las Mujeres (FOBAM 2026).
Trabajo comunitario contra las uniones tempranas
En la Montaña Alta de Guerrero, las promotoras trabajan directamente con autoridades tradicionales para construir consensos comunitarios y abordar juicios de valor relacionados con las uniones tempranas y el machismo.
Blanca Arias Gálvez, promotora en Atlamajalcingo del Monte, Guerrero, señaló que uno de los principales retos es que algunas mujeres tienen miedo de acercarse a las actividades debido a la presencia del machismo en sus comunidades.
“En mi municipio ya se estaba normalizando que la edad para juntarse fuera a los 13, 14 o 15 años; al ver que mi comunidad fue contemplada en la campaña para erradicar el embarazo infantil, dije: éste es el momento para aportar mi granito de arena”, comparte Blanca Arias Gálvez.
La promotora explicó que el uso de lenguas originarias, como el tu’un savi (mixteco) y el me’phaa (tlapaneco), ha permitido generar confianza con las familias y facilitar la entrega de información.
También señaló que las brigadistas motivan a adolescentes embarazadas a continuar sus estudios de preparatoria y universidad, con el objetivo de que sus proyectos de vida no se detengan.
Lenguas originarias, una vía para acercarse a las comunidades
En Metlatónoc, Guerrero, la promotora Obdulia Olea Ortiz destacó que comunicarse en mixteco permite una mayor comprensión de los mensajes relacionados con las uniones tempranas.
“Así, comprenden el motivo de la visita, porque si se hace en español no llegan a entender ciertas palabras y eso genera desconfianza. En la lengua originaria ellos mismos agarran esa confianza de preguntar”, apunta.
Olea Ortiz también señaló que la presencia de las brigadistas en las comunidades ha tenido un impacto en la percepción sobre la defensa de los derechos de las mujeres.
“Madres de familia nos han dicho que el solo hecho de vernos recorrer las calles con nuestros uniformes institucionales hace que se respete más a las mujeres, porque la comunidad comprende que ya hay instituciones y profesionales que defienden sus derechos”.
En Ocosingo, Chiapas, la estrategia contempla el uso de perifoneo comunitario y traducción simultánea al tzeltal para llevar información a comunidades alejadas.
Deysi Adelaida González García, promotora en ese municipio, explicó que algunas personas adultas desconocían el término “derecho”, por lo que el acercamiento en su propia lengua y la escucha de las familias han sido parte del trabajo para generar confianza.
“Visitamos comunidades donde la mayoría habla tzeltal y donde muchas personas adultas desconocían el término ‘derecho’. Llegar con respeto, en su propia lengua y escuchando a las familias nos ha permitido ganar su confianza. Explicamos que un embarazo en la infancia no es algo normal y que sus proyectos de vida son importantes”, señala González García.
Prevención de violencia sexual en escuelas
En el norte del país, las brigadas también recorren ejidos y rancherías para acercarse a las familias. En Torreón, Coahuila, la promotora territorial Cynthia López Sifuentes destacó el trabajo realizado en planteles escolares para abordar temas relacionados con la violencia sexual y la salud reproductiva.
“Al terminar las pláticas sobre derechos sexuales y reproductivos en las escuelas, muchas adolescentes se acercan a preguntarnos sobre métodos anticonceptivos o qué hacer ante situaciones de violencia”, relata.
La promotora agregó que brindar información sobre las instituciones disponibles y explicar las condiciones de confidencialidad busca generar confianza entre las adolescentes que enfrentan situaciones de violencia.
“Para las adolescentes, saber que existe una institución que las respalda, que respeta la confidencialidad de sus datos y que les brinda un acompañamiento seguro les devuelve la tranquilidad y la certeza de que no están solas”, comparte.
Con estas acciones, la Secretaría de las Mujeres mantiene el despliegue de 279 profesionistas en municipios prioritarios, con actividades orientadas a prevenir el embarazo infantil y adolescente, así como a abordar factores relacionados con las uniones tempranas, la desinformación y la violencia.