En 2018 Morena se opuso a la venta del valioso predio de Playa Marlín. Siete años después, ya con Ana Patricia Peralta al frente de Benito Juárez, el terreno volvió a colocarse sobre la mesa para una posible enajenación. Integrantes del propio Morena ayudaron a frenarla.
Ana Patricia Peralta puede tener aspiraciones políticas y buscar construir el camino que eventualmente la lleve a competir por la gubernatura de Quintana Roo.
Pero antes de pedir más poder, tiene cuentas que rendir sobre cómo ha utilizado el que ya tiene.
Una de ellas se llama Playa Marlín.
En julio de 2025, dentro del Ayuntamiento de Benito Juárez se analizó la posible enajenación de diferentes bienes municipales. Entre ellos apareció un predio de enorme valor ubicado junto a Playa Marlín, en plena Zona Hotelera de Cancún.
No es cualquier terreno.
Son los lotes 19, 19-A y 19-B, ubicados aproximadamente en el kilómetro 12.5 del Boulevard Kukulcán, cuya historia está ligada desde hace años a una concesión otorgada a Corporación Integradora de Servicios Administrativos, S.A. de C.V., empresa públicamente relacionada con el empresario Ricardo Salinas Pliego.
Pero existe un antecedente que vuelve el episodio todavía más incómodo para el gobierno de Ana Paty.
EN 2018 MORENA DIJO NO
Siete años antes ya se había intentado vender este patrimonio municipal.
En 2018, el gobierno de Benito Juárez planteó la enajenación del Lote 19 y se produjo una fuerte reacción política y ciudadana.
¿Quién estuvo entre quienes se opusieron?
Morena.
Militantes y representantes del partido rechazaron públicamente que un terreno costero de enorme valor para Cancún terminara en manos privadas.
La presión surtió efecto y la operación no prosperó.
Por eso resulta inevitable preguntar:
¿Qué cambió entre el Morena de 2018 y el gobierno morenista de Ana Patricia Peralta en 2025?
Porque siete años después, el mismo patrimonio volvió a aparecer en una discusión sobre una posible venta.
Y esta vez Morena ya gobernaba Cancún.
MORENA FRENA A MORENA
La historia tiene otro elemento políticamente revelador.
La eventual operación encontró resistencia incluso dentro del propio partido de Ana Paty.
Tres regidoras de Morena se opusieron, junto con representantes de otras fuerzas políticas, evitando que se alcanzaran los votos necesarios para avanzar.
No fue solamente “la oposición atacando al gobierno”.
Fue Morena frenando a un gobierno de Morena.
¿Por qué?
¿Qué observaron las regidoras?
¿Qué información recibieron durante el precabildeo?
¿Quién presentó Playa Marlín dentro de los bienes susceptibles de enajenación?
Esas respuestas deben hacerse públicas.
¿PARA QUIÉN?
La historia de los lotes vuelve indispensable otra pregunta.
Si el predio mantiene una concesión relacionada históricamente con una empresa vinculada a Ricardo Salinas Pliego, ¿por qué poner sobre la mesa su posible venta?
¿Existía un interesado?
¿Hubo acercamientos con el concesionario?
¿Se realizaron avalúos?
¿Existieron propuestas de compra?
¿Se analizaron mecanismos para terminar o modificar previamente la concesión?
Y, sobre todo:
¿para quién se estaba pensando vender Playa Marlín?
Hasta hoy no existe evidencia pública suficiente para afirmar que Ana Patricia Peralta hubiera pactado personalmente una venta con Ricardo Salinas Pliego.
Precisamente por eso hay que abrir el expediente.
ANA PATY TIENE QUE MOSTRAR LOS DOCUMENTOS
La presidenta municipal puede acabar con las sospechas de una manera muy sencilla:
transparencia total.
Que haga públicas las minutas del precabildeo.
Que entregue la relación completa de terrenos cuya venta se estudió.
Que publique cualquier avalúo realizado o solicitado.
Que informe quién propuso incluir Playa Marlín.
Que exhiba los estudios jurídicos relacionados con la concesión.
Que revele las comunicaciones institucionales mantenidas con el concesionario y con cualquier persona física o moral que hubiera manifestado interés en adquirir el terreno.
Y que explique por qué se contempló desprender al municipio de un activo de semejante valor.
UNA CONTRADICCIÓN QUE NO PUEDE BORRARSE
Existe además una contradicción pública que merece explicación.
El 17 de julio de 2025 Ana Patricia Peralta reconoció que el terreno de Playa Marlín estaba entre los bienes analizados.
Días después, desde la comunicación oficial municipal se sostuvo que era falso que se pretendiera vender Playa Marlín.
Entonces, ¿qué ocurrió realmente?
Porque ambas versiones no pueden utilizarse simultáneamente para cerrar el asunto.
Si nunca estuvo contemplada su venta, que se publiquen los documentos que demuestren qué se discutió.
Y si sí estuvo contemplada, que se explique quién la propuso, con qué finalidad y quién podría resultar beneficiado.
¿Y QUIERE GOBERNAR QUINTANA ROO?
Aquí es donde Playa Marlín deja de ser únicamente una controversia municipal.
Ana Patricia Peralta aparece como una figura con posibilidades dentro de la sucesión política de Quintana Roo.
Y cuando alguien aspira a administrar un estado completo, su gestión municipal deja de ser un asunto local: se convierte en su carta de presentación.
Por eso la pregunta es legítima.
Si desde la Presidencia Municipal de Benito Juárez se puso sobre la mesa la posibilidad de desprenderse de patrimonio público estratégico ubicado en una de las zonas de mayor plusvalía de México, ¿qué podría ocurrir con el patrimonio de Quintana Roo si Ana Patricia Peralta llegara a gobernar el estado?
No es una sentencia.
Es una pregunta que nace de sus propios actos de gobierno.
Y la respuesta no debe darse con discursos, campañas de imagen ni publicaciones en redes sociales.
Debe darse con documentos.
Porque antes de pedirle a los quintanarroenses las llaves de todo el estado, Ana Paty tiene que explicar qué ocurrió con uno de los terrenos más valiosos de Cancún.
Playa Marlín puede convertirse en una prueba de transparencia para sus aspiraciones políticas.
Que abra el expediente.
Que diga quién propuso vender.
Que diga por qué.
Y que responda la pregunta que todavía falta:
¿PARA QUIÉN?